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martes, 3 de mayo de 2011

Tarde tranquila



O yo he ido hoy muy pronto a palear, o la gente estaba en la feria o recuperándose del pescaito, pero lo cierto es que cuando he llegado al pantalán no se veía a nadie en el agua.

Cuando ya pasó algún tiempo se pudo ver a algunos. Al final un viento en contra con rachas fuertes me hizo emplearme más de lo que tenía pensado.

sábado, 30 de abril de 2011

Días 27 y 28 de abril



viernes, 11 de febrero de 2011

Conozco a más compañeros de La Tropa

No es fácil conocer a todos los componentes de un club cuando este tiene ciento treinta y tanto socios. Hoy he coincidido con Alberto, Salvador y José Luis y he paleado unos minutos junto a ellos. Hace poco que llegaron a este mundillo y se nota que les gusta el tema. También parece que les gustaría hacer salidas por embalses cercanos, según me comentaron. Espero que podamos coincidir en algunas salidas. Sin embargo tendremos que organizarnos entre nosotros porque desgraciadamente, nuestro club, no se caracteriza precisamente por organizarlas. Somos muchos, pero muy desconectados y salvo algunos grupúsculos, cada uno va a su bola, quizás por las prisas o no sé por qué.





La dársena estaba bastante animada con muchísimos palistas y remeros tanto locales como extrajeros y de todas las edades.

domingo, 16 de enero de 2011

Más en el José Torán

Hoy he estado con Concha en el mismo sitio.
Cuando llegué ayer a casa del "piragüeo" le dije a Concha: "¿Dónde quieres que vayamos mañana domingo? y ella enseguida me dijo: "A la sierra". Y como no tenía preparada ninguna ruta y pensando que le gustaría lo que yo acababa de ver, decidí llevarla al mismo sitio, pero en plan senderista.
Hemos dado un paseo por encima del hotel con unas vistas estupendas. Comimos en la terraza del restaurante disfrutando de las vistas y después hemos dado un paseo por la orilla del embalse. La orilla había aumentado casi un metro, en el punto de embarque, por el desembalse de aguas. Volvimos a tomar un café y a la bajada nos paramos en la ermita de Setefilla. El día ha estado estupendo también y a Concha le ha encantado.

sábado, 15 de enero de 2011

Embalse José Torán

Quedé con Paco (Guadiato 16) a las 10.00 en el punto de encuentro, que era cerca del kilómetro 16 de la carretera Lora del Río – Puebla de los Infantes. En ese punto hay un acceso muy fácil al embalse. Llegué unos minutos tarde porque en el camino me encontré la carretera cortada a la salida de Cantillana, por lo que tuve que hacer un desvío por Tocina. Cuando llegué ya estaba allí Paco junto a un pescador. Ya estábamos los dos, pero el embalse no se presentaba, jejeje. Era tal la niebla que había que solo se veía la orilla más próxima a nosotros.

Como era una temeridad y una tontería meternos en el agua con esa falta de visibilidad decidimos subir al aparthotel rural Las Palomas para tomarnos un cafelito y hacer tiempo mientras se despejaba la niebla. Yo ya conocía este hotel por la red y tenía interés en conocer sus instalaciones para una posible escapada del fin de semana, así que tras tomarnos el cafelito y departir un poco con el dueño fuimos a ver una de sus casitas y el entorno. Paco subió por un camino que recomendó el dueño para ver las nubes abajo y les hizo unas fotos que podéis ver en su álbum. Yo me quedé haciéndoles fotos a las casitas y al entorno del hotel. Por fin se fue despejando la niebla y empezamos a hacer los preparativos. Salimos sobre las 11.30 después de esperar más de una hora. La niebla desapareció en un plis plas asustada por el sol.

Nos encontramos el agua plato y así se mantuvo durante toda la jornada. Una delicia navegar así. En las orillas se notaba la franja oscura y vegetación muerta del agua recientemente desembalsada. Hay que decir que cuando decidimos venir, el embalse estaba al 100% y que en solo una semana han vaciado 13 hectómetros cúbicos, quedándose al 89%, lo que ha supuesto un desnivel de dos metros de altura. Esto fue un pequeño inconveniente, pues las orillas del río que remontamos estaban enfangadas y no pudimos estirar las piernas hasta que llegamos hasta donde el arroyo Guadalbacar ya no es navegable con el kayak.

Hay que decir también que este arroyo tiene las orillas abruptas con pocos lugares de desembarque. Sin embargo donde el embalse es más ancho sus orillas son bastante accesibles.

La carretera transcurre por la orilla sur y en días concurridos puede que el ruido de los coches nos perturbe un poco esa perfecta conjunción que hay entre la superficie del agua y las laderas de la sierra, sin embargo apartándose de ella y sobre todo en el cauce del arroyo solo se escuchaban los cantos de los pájaros y el arrullo de nuestras paladas.

En total hicimos unos 19 kilómetros.


El día fue magnífico y mejor la compañía. Gracias Paco. Otro lugar al que tendremos que volver para seguir disfrutando de sus encantos.

A la vuelta me quedé un rato admirando la presa que rugía arrojando agua por sus dos desagües.

Os invito a ver mí álbum de fotos y el vídeo que resume el día.

También Paco ha colgado sus fotos aquí .
Y la ruta en Wikiloc.


https://photos.google.com/search/Embalse%20de%20Jos%C3%A9%20Tor%C3%A1n

 


miércoles, 12 de enero de 2011

Jornada de entrenamiento

La jornada de hoy me la he tomado como un entrenamiento para la salida que pensamos hacer el próximo sábado al embalse José Toran por lo que me he hecho los catorce kilómetros que se pueden navegar en la dársena.


miércoles, 5 de enero de 2011

Guiris en la dársena


¡Qué curioso! Esta tarde, en la dársena, no me he cruzado más que con un kayak que lo llevaba el compañero Jaime. Así que se puede decir que solo había dos kayaks en la dársena, sin embargo, estaba repleto de embarcaciones de remo, en su mayor parte de guiris. Había más guiris por metro cuadrado que en las cercanías de la catedral, jejeje. Se ve que los kayakistas estaban con la cabalgata. Yo he querido palear esta tarde porque se anuncian más lluvias para los próximos días y hay que "aprovechá".

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Río alto

El jueves de la semana pasada volví a la dársena tras un periodo de lluvias y de mal tiempo. Aproveché un paréntesis de temperatura alta -ese día llegamos a los 23º C- y el día parecía primaveral, muy bonito. Llegué muy temprano al club, por lo que el río estaba tranquilo. No había casi ninguna piragua en su superficie.

La novedad fue la altura que tenía, casi a punto de desbordarse, totalmente lleno.

El Jardín Americano no mostraba sus escalones y el agua llegaba hasta el césped.

Las rampas del paseo fluvial estaban cuesta arriba, para llegar a él, en vez de cuesta abajo, que es lo habitual.

Los pilares de los miradores no enseñaban los residuos precipitados.

Las rampas de los pantalanes del CAR presentaban este extraño aspecto. Había que mojarse para llegar a ellos o salir a tierra.
Solo vi la dársena más alta el año pasado tras las intensas lluvias que llegaron a inundar las orillas, pero en aquella ocasión no era prudente navegar en sus aguas.

La pasarela en construcción ya une el Parque del Alamillo con el Parque de San Jerónimo.
Hoy, por fin, he encontrado un rato para poner esta entrada ya que no he querido ir al río. Aunque el día estaba soleado, hacía una sensación térmica de 2º C y viento de 40 km/h.

jueves, 28 de octubre de 2010

Pasarela Alamillo-San Jerónimo

En los tres últimos días que he paseado por la dársena no he llevado la cámara de fotos y en esos días ha habido una evolución bastante visible en la pasarela que están construyendo entre el parque del Alamillo y San Jerónimo. Parece que para la primavera podremos ya pasar por debajo de ella y seguir hasta el final de la dársena. Ahora el huevo aprarece cortado por la línea de la estilizada pasarela.

miércoles, 25 de agosto de 2010

martes, 24 de agosto de 2010

Vuelve el calor

Hoy se ha dejado notar el calor. Salí a las seis y pico y no se movía ni una hoja. Llevé un sombrero de paja que me defraudó por ser mucho menos eficiente que el que llevo habitualmente, de tela. El río estaba practicamente vacío a esa hora. Cuando llegué al CAR, después de rellenar la botellla con agua fresquita, esperé un rato en este banco y a la sombra.

A la vuelta, también en el CAR, en vez de bañarme, como hacen algunos, me mojé las ropas y entre el fresco del agua y una brisa que se levantó se me quitó todo el calor. Hice los catorce kilómetros de la dársena y tan contento.


domingo, 15 de agosto de 2010

sábado, 14 de agosto de 2010

Villaverde a Cantillana

A las ocho ya estábamos en el punto de encuentro y antes de las ocho y media ya estábamos en el agua. El llegar tan tempranito tiene la ventaja que además de ver la amanecida, después te pegas una siesta que no veas. Jejeje. Y si para colmo te quedas viendo estos vídeos relajantes del río, es que te quedas grogui casi de inmediato, jejeje.

En esta ocasión éramos tres: Paco (Guadiato16), José María y yo.

Teníamos la intención de dar prioridad a la subida hasta Cantillana por el río Viar, que desemboca a escasa distancia del punto de salida, en los puestos de pescadores, pero casi que no llegamos ni a la mitad debido a lo poco salubre de sus aguas. ¡Qué pena que lleguen así sus aguas al río grande! A la altura del cruce con las líneas de alta tensión nos dimos la vuelta y continuamos la ruta hacia Cantillana, ahora por el Guadalquivir.

La temperatura era agradable, sobre todo después de los días de canícula en la semana anterior donde llegamos a sobrepasar los 41ºC. La ausencia total de viento daba a la superficie del río y a su bosque de ribera un aspecto de quietud y serenidad que llegaba a sobrecoger. Algunas aves se levantaban de sus ramas a nuestro paso y las garzas reales nos escoltaban con su vuelo ralentizado y elegante. Se podía sentir el silencio. Ese silencio que, a veces, se añora tanto por la contaminación acústica a que estamos sometidos.

Poco a poco y casi sin darnos cuenta, tras una curva ensanchada, nos apareció la silueta de la presa de Cantillana, hermana de la de Alcalá del Río por su parecido y características constructivas. Las dos muy criticadas por algunos ecologistas que, entre otras cosas, le achacan la desaparición del esturión que por aquí llamamos sollo, Bueno... llamábamos, porque ya no se habla de él... pero esto es otra historia.

Hicimos un descanso frente a la presa en una superficie artificial en su formación, seguramente para seguir extrayendo áridos como ocurre en Alcalá del Río. Un terreno que casi tapona el río y solo deja una franja para la salida de la poca agua que dejan escapar las turbinas de la central hidroeléctrica. Para nosotros, en esta ocasión nos vino fenomenal porque casi no existen sitios a lo largo de la ruta para poder desembarcar en sus orillas por el espeso bosque de ribera.

Al regreso, vuelta a disfrutar con toda esta belleza ambiental. Aproveché entonces, para hacer la película en el descenso ya que a la subida por tener el sol enfrente solo pude sacar fotos.

Bien... pues aquí abajo está el recuerdo...




sábado, 7 de agosto de 2010

Villaverde - Brenes con arroyo Siete Arroyos.



Quedamos citados un grupo de kayakistas bajo el puente de la carretera que une Villaverde y Brenes con objeto de bajar el Guadalquivir hasta el meandro de Brenes y después regresar al punto de origen para no tener que estar yendo y viniendo con los coches. Unos 15 Km. aproximadamente, ida y vuelta. Éramos Paco (Guadiato 16), Javier (Remi 04), Manuel, José María y yo. También esperábamos a Agustín pero no se presentó.

Quedamos sobre las 8.00 y a las 8.30 ya estábamos en el agua. Estos días de calor es mejor empezar tempranito y aunque tuvimos que salir de casa con las luces del coche encendidas merece la pena.

Hicimos una travesía tranquila ayudados de viento de levante en el tramo que el río tiene esta orientación. Al llegar al afluente Siete Arroyos nos adentramos en él, pues teníamos esa recomendación, de Baldomero, en el foro de Rompidokayak. Paco y yo nos quedamos un poco remisos a la entrada pues la superficie estaba espesa como una sopa, llena de algas verdes y pardas, totalmente estanca, sin ningún movimiento de agua; pero tirados por el impulso de los tres compañeros que nos precedían, les seguimos. Es cierto que el arroyo no tenía mal olor, que la superficie de algas lo hacía más salvaje y apetecible navegar pero la incógnita de lo que contenían sus aguas todavía me asalta y espero que alguien que lo sepa me lo explique para ver si desmonto mi propio razonamiento. De cualquier forma fue la sorpresa de la ruta y yo creo que al final nos satisfizo a todos el adentrarnos por esos parajes.

Salimos del arroyo con los kayaks ribeteados de algas o vaya usted a saber de qué y en pocos minutos alcanzamos el meandro de Brenes donde descubrimos un lugar para desembarcar y donde hicimos un descanso y tomamos algo para reponer fuerzas. Javier y yo fuimos a investigar otro posible lugar para desembarcar con sombra pero resultó que el fondo era más tierno y cenagoso.

Finalmente nos volvimos satisfechos y en el mismo tramo que antes el viento nos ayudaba lo volvimos a encontrar, ahora en contra, pero sin plantear ninguna dificultad.

A lo largo de la travesía, pero sobre todo a las horas más tempranas, nos cruzamos con garzas reales, garzas imperiales, martinetes, garcetas, diferentes tipos de patos... y muchos más que no supe reconocer.

Los 15 kilómetros programados se convirtieron en casi 20 por el añadido del arroyo Siete Arroyos del que he tratado de investigar en la red pero con poco éxito, sobre todo en lo que se refiere al contenido de sus aguas.

Terminamos sobre las 13.30 y tras una cervecita nos fuimos para casa.

Nos vemos en nuevas rutas...


Fotos que hizo Paco


jueves, 5 de agosto de 2010

Cambio de color.



He llevado el Kodiak amarillo al club y el rojo lo tendré en casa para las excursiones.
Al amarillo le he quitado las dos redes de equipaje porque las tenía muy pasadas y pienso hacer lo propio con el rojo. Las redes que coloca Prijon a sus embarcaciones suelen perder la elasticidad al cabo de poco tiempo. Es de las pocas críticas que se le pueden hacer a sus kayaks. Las he sustituido por cabos elásticos negros, que a primera vista hacen perder un poco su personalidad Prijon, pero no quedan nada mal y se adecúan más a mis necesidades.
Así que ahora volveré a pasear por la dársena en amarillo.

domingo, 1 de agosto de 2010

Árboles caídos

No estoy muy seguro si habría que pedir la limpieza de esos árboles caídos en la ribera de la dársena o disfrutar de ellos por la imagen virginal y salvaje que nos proporcionan.

Es verdad que sirven a las palomas turcas para posarse y los más bajos para las tortugas pero también es cierto que algunos de ellos están hundidos y no se ven y en algunos casos pueden ser una trampa para las embarcaciones que por allí se recrean.

Estos árboles caídos se han multiplicado tras este invierno de tanta lluvia.

También hay que tener en cuenta que el nivel de la dársena varía de unos días a otros y algunos árboles que el martes no tocan el casco el sábado siguiente pueden hacerle un agujero.


sábado, 31 de julio de 2010

Conozco a Toranagasan

Hoy he tenido la oportunidad de ver como una focha común construía o reparaba su nido flotante a base del acarreo de juncos.

La focha común es un "ave acuática de unos 40 centímetros de longitud, de color negro con el pico blanco, es muy agresiva durante la época de reproducción, luchando para conseguir el sitio idóneo para construir el nido donde hará una puesta de diez huevos. Vive en todo tipo de humedales que tengan una profundidad media. A veces cuando baja el nivel de las aguas, sus huevos son víctimas de los depredadores y entonces pone una segunda nidada. Para conseguir el alimento bucea hasta 4 m de profundidad."

Tengo localizadas varias familias aunque supongo que habrá muchas más y desde luego no deja de resultar curioso su aclimatación a este hábitat de la dársena.




Lo más sobresaliente de la jornada fue conocer, en persona, a Toranagasan, coforero de Apeská, montando su célebre Mulata y que acababa de sacar un buen róbalo.

Me invitó a una cervecita, ya prometida en el foro, de la bodega de su bien pertrechada Mulata.

-Manuel, yo creo que en esta has salido bastante bien.
Estuvo probando el Kodiak, el cual notó bailarín y nerviosillo, como es natural, acostumbrado a la Malibu. Nada de extrañar. A mí, al principio me dio la misma sensación.

Otro día tenemos que practicar más el uso del timón.


viernes, 30 de julio de 2010

Con Lucas probando funda de cámara

Lucas me ha hecho estas dos fotos aprovechando que traía la cámara réflex. La cámara estaba protegida por una funda Aquapac. Presumíamos que perderían calidad pues el plástico del objetivo parecía estar algo arañado. Y efectivamente las fotos salen bastante regular para la calidad de la cámara.

De todas formas, no parece muy recomendable llevar una réflex por lo que ocupa. Afortunadamente todo ere una prueba y Lucas ya ha sacado conclusiones.




jueves, 22 de julio de 2010

Cambio de kayak

Hace unos días, Antonio, de Sancti Petri, me propuso el cambio de mi Seayak por su Kodiak. Él prefería el Seayak por diferentes razones que me explicó y yo el Kodiak por las rezones que expuse en un "post" anterior, fundamentalmente el tamaño de la bañera que me permitía estar más cómodo.

Aunque venía con prisa, le insistí en que se diera un paseo conmigo por la dársena y le saqué estas fotos, que espero que le gusten.





Finalmente y tras el paseo acordamos el cambio y ahora me veo con dos Kodiaks una roja que me llevaré a casa para las salidas y otra amarilla que la dejaré en el club para las salidas por la dársena.
Esperemos que los dos tengamos bonitas singladuras con nuestros respectivos kayaks.

Después de irse Antonio yo volví a seguir el paseo y me detuve un poco más en la cucaña que estaban haciendo en el río, por la Velá de Santa Ana.




miércoles, 21 de julio de 2010

Con Lucas

Hoy me he encontrado el puente de Triana así, como lo veis, con portada y engalanado con banderas y farolillos. Es por la fiesta de la Velá de Santiago y Santa Ana.


La calle Betis con sus casetas dando la parte posterior de ellas al río. Los pescadores de la orilla, sin embargo indolentes, estaban a lo suyo.
Di el paseo junto con Lucas a quien Santi había dejado su Seayak. Un pastel "envenenado" jejeje, porque el timón no le obedecía y al parecer estaba estropeado o no estaba a su medida. Y ya sabemos lo difícil que es llevarlo sin timón. El hombre salió reventado por tanta incomodidad.
- Espero seguir coincidiendo contigo, Lucas, en mejores circunstancias.

A la vuelta ayudé a rescatar a un chaval que se le había hundido su embarcación. El chiquillo estaba muy apurado, le animé un poco y le recogí la pala, que era lo que había podido salvar. Al instante llegó a su pantalán.

La vuelta estuvo entretenida por la observación de las luces que se producen al atardecer en el río y los olores a pescaíto frito y demás efluvios que salían de las casetas de la Velá.